DAR FORMATO A UN TEXTO
1) Fuente: esta opción se puede activar
mediante el menú Formato o la combinación de teclas ALT + F. Con la opción
Fuente (CTRL + M) podemos modificar los siguientes valores:
-Fuente: cualquier fuente que tengamos instalada en el ordenador.
-Estilo de fuente: negrita, negrita cursiva, etc.
-Color: nos permite cambiar el color de las letras.
-Tamaño: más grande o más pequeño que el actual.
-Subrayado: nos da a elegir entre distintos tipos de
subrayado.
-Efectos: tachado, relieve, etc.
-Vista preliminar: nos muestra cómo quedará el texto tras
aplicar estas transformaciones.
-Espacio entre caracteres: en
esta pestaña asignaremos valores como la separación entre las letras, entre las
líneas (interlineado), etc.
-Animación: nos permite aplicar
algo así como efectos especiales a los textos, desde brillos hasta chispas (son
efectos NO imprimibles).
Antes de entrar en la aplicación
de las Sangrías, debemos saber que independientemente de ellas, existen cuatro
tipos de Alineación:
El menú Formato (I)
Derecha: alinea el texto
(seleccionado, o todo) a la derecha del documento como vemos en la imagen.
El menú Formato (I)
Izquierda: lo alinea a la izquierda como vemos en la imagen.
El menú Formato (I)
Centrada: centra el texto (seleccionado, o todo) al medio
del papel como vemos en la imagen.
El menú Formato (I)
Justificada: estira y encoge
(según convenga) el texto para que ocupe todo el espacio entre los dos márgenes
laterales.
En
esta unidad didáctica le explicaremos la segunda orden a partir del menú
Formato.
2) Formato
/ Párrafo:
esta opción se activa mediante el menú Formato o mediante la combinación de
teclas ALT + F.
Esta ventana nos ofrece dos pestañas:
-Sangría y espacio: donde podemos modificar alineaciones dentro
de las sangrías, modificar las sangrías en sí, espaciados o la vista previa al
resultado.
-Líneas y salto de página: aquí se modifican valores que
influirán en las separaciones entre páginas (incluyendo el control de las
viudas y las huérfanas).
Las sangrías pueden modificarse a través del menú formato o de
los indicadores de sangría de la regla superior que vemos en la imagen.
Mediante los triángulos establecemos la colocación de los
párrafos y de las líneas de párrafo. Con arrastrar el cuadradillo superior modificaremos
la situación de los párrafos y con el triángulo superior modificaremos la
sangría de las líneas del párrafo.
También
se pueden modificar las distancias de las sangrías con los siguientes botones:
-Aumentar
sangría.
El
menú Formato
-Disminuir
sangría.
En la ventana Párrafo (ALT + F, Párrafo) también se nos muestra
el botón Tabulaciones al que se accede también por el menú Formato /
Tabulaciones. En esta ventana asignamos las tabulaciones o saltos de espacio en
la línea que queremos para nuestro documento.
Para insertar tabulaciones también lo podemos hacer de forma
rápida haciendo doble click sobre la regla (en la parte blanca, ya que si lo
hacemos en la parte gris nos emergerá el cuadro de Configurar Página) de forma
que nos aparece de nuevo la ventana de tabulaciones.
Cuando en un documento hay tabulaciones activas, estas aparecen
representadas por medio de unos simbolitos en la regla que son los siguientes:
El
menú Formato
Izquierda
Derecha
Centrada
Decimal
Barra
EJERCICIO 1
ESCRIBIR UN TEXTO Y DARLE FORMATO
EL ÁGUILA Y LA ZORRA
Un águila y una zorra que eran muy amigas decidieron vivir juntas con la idea de que eso reforzaría su amistad. Entonces el águila escogió un árbol muy elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra soltó a sus hijos bajo unas zarzas sobre la tierra al pie del mismo árbol.
Un día que la zorra salió a buscar su comida, el águila, que estaba hambrienta cayó sobre las zarzas, se llevó a los zorruelos, y entonces ella y sus crías se regocijaron con un banquete.
Regresó
la zorra y más le dolió el no poder vengarse, que saber de la muerte de sus
pequeños;
¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su enemigo.
¿Cómo podría ella, siendo un animal terrestre, sin poder volar, perseguir a uno que vuela? Tuvo que conformarse con el usual consuelo de los débiles e impotentes: maldecir desde lejos a su enemigo.
Más
no pasó mucho tiempo para que el águila recibiera el pago de su traición contra
la amistad. Se encontraban en el campo unos pastores sacrificando una cabra;
cayó el águila sobre ella y se llevó una víscera que aún conservaba fuego,
colocándola en su nido. Vino un fuerte viento y transmitió el fuego a las
pajas, ardiendo también sus pequeños aguiluchos, que por pequeños aún no sabían
volar, los cuales se vinieron al suelo. Corrió entonces la zorra, y
tranquilamente devoró a todos los aguiluchos ante los ojos de su enemiga.
“Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo”.
“Nunca traiciones la amistad sincera, pues si lo hicieras, tarde o temprano del cielo llegará el castigo”.
El
joven y el lobo (Esopo)
Un
joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los
habitantes tres o cuatro veces gritando:
-¡El lobo, el lobo!
-¡El lobo, el lobo!
Pero
cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reía viendo sus preocupaciones. Mas
el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado
él mismo, gritaba lleno de terror:
-Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas.
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
“Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad”.
-Por favor, vengan y ayúdenme; el lobo está matando a las ovejas.
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
“Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando diga la verdad”.
La cigarra y la hormiga (Jean de la fontana)
Cantó
la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y
al llegar el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano.
Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación.
Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación.
-Te
pagaré la deuda con sus intereses; — le dijo –antes de la cosecha, te doy mi
palabra.
Mas la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le preguntó a la cigarra:
Mas la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le preguntó a la cigarra:
-¿Qué
hacías tú cuando el tiempo era cálido y bello?
-Cantaba
noche y día libremente — respondió la despreocupada cigarra.
-¿Conque
cantabas? ¡Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar, amiga mía.
“No pases tu tiempo dedicado sólo al placer. Trabaja, y guarda de
tu cosecha para los momentos de escasez”.
Dos amigos (Jean de la Fontana)
En
el mundo en que vivimos la verdadera amistad no es frecuente.
Muchas personas egoístas olvidan que la felicidad está en el amor desinteresado que brindamos a los demás.
Muchas personas egoístas olvidan que la felicidad está en el amor desinteresado que brindamos a los demás.
Esta
historia se refiere a dos amigos verdaderos. Todo lo que era de uno era también
del otro; se apreciaban, se respetaban y vivían en perfecta armonía.
Una
noche, uno de los amigos despertó sobresaltado. Saltó de la cama, se vistió
apresuradamente y se dirigió a la casa del otro.
Al
llegar, golpeó ruidosamente y todos se despertaron. Los criados le abrieron la
puerta, asustados, y él entró en la residencia.
El
dueño de la casa, que lo esperaba con una bolsa de dinero en una mano y su
espada en la otra, le dijo:
-Amigo
mío: sé que no eres hombre de salir corriendo en plena noche sin ningún motivo.
Si viniste a mi casa es porque algo grave te sucede. Si perdiste dinero en el
juego, aquí tienes, tómalo…
…Y si tuviste un altercado y necesitas ayuda para enfrentar a los que te persiguen, juntos pelearemos. Ya sabes que puedes contar conmigo para todo.
…Y si tuviste un altercado y necesitas ayuda para enfrentar a los que te persiguen, juntos pelearemos. Ya sabes que puedes contar conmigo para todo.
El
visitante respondió:
-Mucho
agradezco tus generosos ofrecimientos, pero no estoy aquí por ninguno de esos
motivos…
-Estaba
durmiendo tranquilamente cuando soñé que estabas intranquilo y triste, que la
angustia te dominaba y que me necesitabas a tu lado.
-La
pesadilla me preocupó y por eso vine a tu casa a estas horas. No podía estar
seguro de que te encontrabas bien y tuve que comprobarlo por mí mismo.
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